TRANSFORMACIÓN INTERIOR
- mnwodnik
- 6 feb
- 4 Min. de lectura
CUANDO LA CRISÁLIDA SE DA SU TIEMPO
La transformación interior se expresa en la forma cotidiana de estar y responder. Se manifiesta en gestos simples, en la manera de escuchar, en cómo el cuerpo y la mente se colocan ante lo que sucede. La transformación interior acompaña la vida diaria y se hace presente en la relación con uno mismo, con los otros, con lo que acontece y con cómo le damos sentido a nuestra vida.
A veces aparece como una mayor sensibilidad ante lo que duele. Otras, como una atención más afinada hacia lo que importa. Otras nos guía a resetear nuestra honestidad. En ese movimiento sostenido, la experiencia va encontrando un nuevo orden. ¿Puede la transformación interior vivirse así, integrada en lo cotidiano, sin pelearse con la vida que ya está en marcha?
En este artículo exploramos:
1. Transformación interior que comienza sin que lo sepamos
La transformación interior suele iniciar su recorrido en el cuerpo, la mente y en la experiencia emocional. A veces se percibe como cansancio, como una sensibilidad más abierta, como una dificultad creciente para sostener ciertos modos de estar. Estas vivencias acompañan el día a día y van tomando lugar en la conciencia de forma gradual.
En el capítulo XIII de DETRÁS DEL ARCOÍRIS. LA SABIDURÍA, la incomodidad aparece como un espacio de reorganización interna. Una experiencia que señala que algo está siendo revisado en profundidad, antes de adquirir forma narrativa o sentido explícito. “No es fácil ir más allá de nuestras costumbres, creencias y defensas dañinas sostenidas durante largo tiempo.”
2. Transformación interior y el respeto a la crisálida
La imagen de la crisálida evoca un tiempo de recogimiento. Un estado en el que la experiencia se transforma desde dentro. La transformación interior necesita ese espacio protegido donde cada parte puede asentarse y encontrar su lugar. Aquí, la presencia adquiere un valor central. Presencia que acompaña, que observa, que sostiene el proceso sin apresurarlo.
✦ Así lo leí en DETRÁS DEL ARCOÍRIS. LA SABIDURÍA (p. 41):
Siempre dicen que el tiempo cambia las cosas, pero en realidad las cosas las cambiamos a su debido tiempo. Cuando estamos listos, antes lo tenemos muy complicado porque nuestra mente es muy tozuda y comodona.
Este fragmento remite a un tiempo interno que se reconoce cuando la experiencia ha sido suficientemente habitada y la mente acallada en su deseo de permanecer en la zona de confort. La transformación interior se despliega en ese reconocimiento.
3. Transformación interior cuando la mente se aferra
La mente organiza la experiencia a partir de referencias conocidas, soltando lo conocido que se nos queda estrecho. En los procesos de transformación interior, este movimiento se vive como una convivencia entre pensamientos, emociones y sensaciones corporales. Todo forma parte del mismo campo de experiencia y busca integración.
En este espacio, la atención sostenida permite que las distintas dimensiones de la vivencia encuentren un modo de coexistir y podamos abrirnos al cambio. En el capítulo XVI del libro, la crisálida vuelve a aparecer como símbolo de ese lugar donde mente y corazón dialogan desde una escucha compartida: Cuando la mente y el corazón se enamoran vienen crisálidas.
4. Transformación interior como maduración invisible
La transformación interior avanza de manera constante y discreta. Se expresa en una relación más amplia con la propia historia, con el dolor y con las preguntas que acompañan la evolución en nuestra vida. Con el tiempo, esta maduración se encarna en una presencia más estable, una sensación de paz y plenitud. Es un momento de gran alegría compartida cuando lo compartimos en el proceso de terapia. Las sesiones se espacian en el tiempo y el viaje continúa con menos guía, más autoconfianza y una autoestima sólida, que no depende de factores externos.
Desde ahí, las narrativas personales se reorganizan. Algunas concluyen su recorrido. Otras comienzan a desplegarse con suavidad, sostenidas por una confianza en lo verdadero que se va integrando en la experiencia cotidiana.
Un ejemplo de transformación interior dentro de la consulta
Una persona llegó a consulta con una sensación persistente de cansancio y desconexión. Hablaba de su vida con cierta distancia, como si algo en ella hubiese perdido resonancia. En el espacio terapéutico, esa experiencia fue encontrando palabras poco a poco. A medida que se detenía en lo que sentía, comenzó a reconocer sus límites, a escuchar su cuerpo y a dar lugar a emociones que habían quedado relegadas. La transformación interior se expresó como una presencia más fiel a sí misma, que empezó a reflejarse en sus vínculos y en su manera de tomar decisiones.
La transformación interior acompaña la vida cuando encuentra espacio y atención por nuestra parte. Cuando nos planteamos preguntas como esta de la p. 12: Conviene replantearse de vez en cuando: ¿Quiero vivir en plenitud o inquieto y temeroso, en resignada desesperación? ¿Qué recursos tengo para liberarme de lo que me está oprimiendo? Como la crisálida, sigue un ritmo propio, dando forma a lo que está en proceso de madurar…. Quizá baste con permanecer disponibles a esa experiencia, dejando que se despliegue en su tiempo hasta que en su justo momento surja la mariposa.
Si lo deseas, leer el libro completo aquí:
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