DISCIPLINA Y MOTIVACIÓN
- mnwodnik
- hace 15 horas
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LO QUE SE CULTIVA CUANDO HAY UN PROPÓSITO
Hay encuentros que, si bien no son ni imaginables, sin embargo, llegan y además en el momento preciso. Nos encontramos en la Universidad de Pennsylvania sentados en un banco con esa presencia silenciosa de Benjamin Franklin, que me inspiró hace más de 35 años cuando estudiaba mi primer máster en terapia sistémica. A mi lado, otro hombre, joven, muy joven para integrar tanta sabiduría… y medallista olímpico: Stefano Peschiera.
Quizá tú también te lo has preguntado en algún momento: ¿Cómo se sostienen de verdad la disciplina y motivación cuando la mar o la vida aprieta y no hay certezas claras?
En este artículo exploramos:
1. Cómo la disciplina y motivación nos llaman en los inicios
Cuando Stefano habló de su niño interior a sus cinco años, no había postureo en su voz. Había algo más sencillo… más verdadero:
Un niño solo en un bote, en el mar. Sin público. Sin triunfos previos. Tal vez con miedos. Sin futuro todavía.
Y, sin embargo, en esa imagen tal vez … Ya estaba todo su potencial.
Pienso en cuántas veces buscamos la disciplina y motivación como si fueran algo que aparece aterrizado de fuera, cuando llega el momento importante, cuando la vida “se pone seria”. Pero no. Empiezan mucho antes. En lo pequeño. En lo que no se cuenta. En lo que no impresiona a nadie, pero nos cala, nos toca.
Ahí es donde uno empieza, sin saberlo, a encontrarse con lo mejor de sí mismo.
2. Cómo la disciplina y motivación se sostienen entre exigencia y humanidad
Podría haber sido una conversación llena de logros. Y, sin embargo, no lo fue.
Stefano había recorrido. Mucho. Años de entrenamiento, competición, exigencia. Y ahora, una nueva etapa en Wharton, uno de los MBAs más elitistas del mundo. Allí también le querían.
Hay personas que han aprendido a sostener la exigencia sin volverse rígidas, sin cerrarse. Se conocen y aprenden a disolver sus miedos. Y eso se percibe en el gesto, la mirada… Este joven, medallista olímpico, estudiante de un máster de administración de empresas, es una de esas personas con corazón
En consulta lo vemos muchas veces: cuando alguien se exige sin escucharse, algo se va dañando por dentro. Pero cuando la disciplina y motivación están enraizadas en un lugar más profundo, no nos desconectan… nos sostienen en el autocuidado y la capacidad de superarnos.
3. Cómo la disciplina y motivación encuentran sentido más allá del logro
Hubo un momento en el que su energía cambió.
Cuando habló de Perú. Insistió en que no era tanto la medalla, sino lo conseguido para su bandera, sino como vínculo emocional. Como algo que ennoblecía su esfuerzo. Perú llevaba más de tres décadas sin una medalla olímpica. Y de pronto, esa medalla ya no era solo suya. Se convertía en elixir de algo para todos:
Era esperanza. Era responsabilidad. Era algo que iba más allá de él.
Y ahí entendí algo que a veces olvidamos: la disciplina y motivación se transforman cuando dejan de girar solo en torno a uno mismo. Cuando lo que hacemos tiene un sentido que nos incluye como individuos, pero no se queda solo en el yo… Abraza el tú y el nosotros.
4. Cómo la disciplina y motivación se transforman en algo que trasciende
Quedó flotando una idea sencilla, casi sin énfasis: hacer el bien desde la conciencia de que, cuando la vida te da una posición, también te entrega una posibilidad.
No siempre es fácil sostener eso. El reconocimiento puede ocupar mucho espacio si uno no está atento.
Pero cuando la disciplina y motivación se apoyan en algo más profundo, el foco cambia sin necesidad de esfuerzo.
El éxito se abre. Se comparte. Se ofrece y así se expande, tocando más corazones.
Mientras escuchaba a Stefano, este fragmento aparecía con mucha claridad. Porque detrás de la disciplina y motivación no hay una línea recta. Hay momentos de cansancio y de duda que no se muestran. Hay reflexiones, automatismos del ego y emociones aflictivas. Hay partes que uno atraviesa en silencio.
Y aun así, algo interno nos impulsa con más fuerza, o tal vez simplemente con honestidad y compromiso, a eso que estamos llamados a lograr y a SER.
Hay conversaciones que no vienen a enseñar nada nuevo. Vienen a recordarnos algo que ya sabemos… pero que olvidamos con facilidad.
Que todos estamos, de alguna manera, aprendiendo a sostener nuestra propia travesía.
Y que quizá no se trata de hacer nuestro camino perfecto. Sino de hacerlo de verdad.
Si sientes que este camino resuena contigo, puedes profundizar en mi libro:
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