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  • Miryan Wodnik

Un viaje a la solidaridad

Actualizado: 23 dic 2023

Emilie y Antoinne, vestidas en sus sencillos uniformes rosas y con el pelo recogido en un pañuelo de estampado africano, resaltando la belleza de sus esbeltos cuellos, entran en la sala grande del segundo piso. Las dos cantan recitando con sus potentes voces...un sencillo poema infantil; una voz actúa como líder, y el resto de las voces adultas le van contestando alternativamente, mientras ellas acompañan los ritmos con danzas tribales. Yo estoy de visita para emprender un viaje a la solidaridad.


duelo y solidaridad en un horfanato

Los bebés se giran hacia ellas con sus cuerpecitos o si aun no saben moverse, tan “sólo” las miran y las escuchan con atención plena. ¡Empieza el rato de juego, de estimulación, de aprendizaje! En esta luminosa habitación, multifunción, sobre las colchonetas cuarenta bebesotes, comparten espacio, compañía y reciben el amor y la atención de la “madre” que no pudo ser.

Estamos en la Pouponniere, una casa de acogida, dirigida desde 1955 por las Misioneras Franciscanas, situada en un barrio Dakar. Este orfanato se encarga de los cuidados de los bebes durante su primer año de vida.

Emilie y Antoinne son dos de las cuarenta jóvenes mujeres senegalesas en formación, que cuidan, nutren, lavan y miman, a los ochenta y seis afortunadísimos bebés de la Pouponniere. Mientras ellos disfrutan en la sala grande, ellas limpian las cunitas con sus mosquiteras, friegan suelos, habitaciones, cargan su ropa recién lavada en grandes barreños redondos que portan encima de sus cabezas y estilizados cuellos, tienden su ropita y sus muchos pañales de tela entre risas, cuentos y cantos. Paradójicamente ellas son la imagen de la elegancia, la coquetería, la alegría de vivir. Ellas al igual que los bebés manifiestan con sencillez la fortaleza de la supervivencia, son esencia de esperanza.


Tomando como modelo a Sor Justina, la hermana franciscana que dirige el centro, estas jóvenes y las seis monitoras, que se formaron aquí, les dan a los bebés los cuidados necesarios para que ellos evolucionen sanamente. En esta escuela de la vida, aprenden a ir más allá de sus orígenes. La mayoría de ellas viene de entornos socio económicos muy humildes y junto con las Hermanas, las monitoras y loas voluntario/as tejen un hogar donde estos niños reciben milagrosamente lo que sus familias no pueden darles. El orden, la humildad, la presencia, las ganas de mejorarse y el amor describen cada gesto, cada mirada, cada palabra de esta gran mujer.

Sor Justina, una santa en vida, que con más de 75 años vive por y para querer a estos niños, para que desarrollen un gusto por la vida, y ESTO lo hace de forma comprometida y entregada 24 horas al día, siete días a la semana.

Tal vez resaltaría el momento biberón como el más mágico de esta divina combinación de virtudes que impregna el sentir y hacer de la Pouponniere.

Los intensos lloros de hambre se transforman en silencio, música divina hecha de succión, confianza, ternura y amor. Porque, aunque no es leche materna, todos los bebés sin excepción ponen la carita tierna, y a nosotras se nos abre el corazón. La compasión, la empatía, la dulzura presiden ahora la sala.

Es un regalo para el alma compartir este rato de comunidad donde confiamos con discreta elegancia y sencillez que ahí se está dando todo, y que lo que no hubo también está bien y se está sanando; el dar y el recibir están en plena armonía. Reina un clima de aceptación y entrega.

Mi gratitud por lo vivido por un viaje a la solidaridad, es infinita. También mi indignación por esa herida que yo al igual que tantos porto y que me perdono un día tras otro me perdono por lo que dejo de hacer, de mirar y por aquello con lo que no me comprometo. Y es que un animal mamífera madre, no solo se desvive por sus cachorros, sino que acude inmediatamente a ayudar a su hermana cuando los de ella están en peligro...Mientras que yo como mamífera y madre humana miro hacia otro lado cuando ¡al día mueren 17000 niños y muchas de sus madres durante el parto!

Ni puedo ni quiero evitar que se me llenen los ojos de lágrimas de admiración cuando recuerdo y comparto con vosotros el hacer, sentir, el ser que lo impregna allí en la Pouponniere un amor comprometido con la vida, un amor dulce reflexivo y amable que nos conduce a ser personas completas a saber, a hacer y a ser.

Los más necesitados “nos necesitan constantemente”.

Siempre que queráis podréis contar con La Asociación Amigos de La Pouponnière MEDINA-DAKAR httpwww.dakarpouponniere.com

Si deseas ayudar por favor HAZLO. Los bebés de la Pouponniére “nos necesitan constantemente”. Para leer el artículo completo pincha en las imágenes de este artículo

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