EL TRABAJO DEL PSICÓLOGO CLÍNICO
- mnwodnik
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UN ESPACIO DONDE LA VIDA SE COSE CON ARTE Hay una quietud particular antes de abrir la puerta. Un instante suspendido donde tu historia aún no ha llegado. A veces me pregunto, incluso después de tantos años, qué es realmente el trabajo del psicólogo clínico cuando todavía no hay palabras, cuando todo está por escuchar y por decirse.
Me gusta describirme como “psicóloga de alta costura”: ayudo a zurcir rotos del alma y a coser, con cuidado y a medida, esperanza, valores y paz interior para crear nuevos patrones de ser y estar.
🎧 Puedes escuchar este poema en mi voz aquí, tal y como lo narro en DETRÁS DEL ARCOÍRIS LA SUPERACIÓN. (Premio ILBA 2021)
Y en ese silencio previo antes de recibirte, algo en mí se resetea para estar para ti: la escucha, la presencia, el respeto profundo por lo que está a punto de acontecer.
Llevo más de 35 años acompañando procesos terapéuticos y sigo formándome. Sigo estudiando. Sigo revisándome. Cuanto más aprendo, más consciente soy de la complejidad de cada historia.
Si quieres conocer mi recorrido profesional, puedes verlo pinchando en el diploma:
El trabajo del psicólogo clínico comienza antes del encuentro.
En este artículo exploramos:
1. El trabajo del psicólogo clínico como preparación interna
Antes de cada sesión me detengo. Preparo, reviso, recuerdo. Y también hago espacio.
Hay un gesto interno de recogimiento que me permite estar disponible. La formación extensa y siempre renovándose, la experiencia y la supervisión han ido configurando una manera de mirar que se activa de forma silenciosa.
Cada encuentro es único. Y cada persona me sigue enseñando a escuchar de nuevo y a seguir aprendiendo y estudiando para acompañar mejor.
2. El trabajo del psicólogo clínico en la sala que acoge
Cuando te recibo, la sala ya está preparada.
El espacio cuida de la energía: una mesa, tu silla, la mía y una vacía para lo que necesite ser atendido. Como psicóloga clínica, nos ampara el código ético del Colegio de Psicología. La confidencialidad, el respeto y los límites forman parte de mi manera de acogerte. Acompañar implica presencia y cuidado del lugar que ocupa cada uno. En ese espacio aparecen pérdidas, preguntas, heridas, decisiones, etapas que buscan cerrarse y otras que empiezan a abrirse. Y poco a poco, sesión tras sesión, el desasosiego, la ansiedad, el miedo, las dudas… van encontrando un orden propio.
3. El trabajo del psicólogo clínico y la resiliencia con corazón
A lo largo de los años he acompañado muchos procesos de dolor.
También he presenciado algo profundamente humano: la capacidad de recomponerse. Recuerdo a una persona que llegó con una vivencia de fragmentación interna. Las palabras apenas aparecían. Nos armamos de paciencia los dos. La humildad como aliada y el deseo de dejar de sufrir sostenían el proceso, avanzando desde zonas muy oscuras hacia algo que todavía no tenía forma. En ese acompañamiento, mi trabajo se parecía mucho al de la alta costura que narro en el poema que describe mi trabajo:
Acompañé a confeccionar, con aguja y dedal, sus frágiles costuras del ayer en nuevos patrones de esperanza.Fuimos descosiendo creencias y emociones encogidas, y creando espacios donde pudieran guardarse sus propios recursos.Zurcimos desgarros, con cuidado, encontrando pequeños puntos de unión entre partes que parecían irreconciliables.Aparecieron retazos de su historia que necesitaban ser mirados sin resentimiento, para poder integrarse de otra manera.Fuimos midiendo, poco a poco, su paz interior, con una atención nueva.Se abrieron formas distintas de hacer, de estar, de habitarse.Y también hubo momentos de soltar lo que ya no sostenía.
Con el tiempo, fue reconociendo partes de sí que permanecían alertas y vivas. Desde ahí comenzó un proceso sostenido, delicado, profundamente honesto.
La resiliencia con corazón tiene que ver con esa posibilidad de habitar lo vivido sin endurecerse.
4. El trabajo del psicólogo clínico desde la humildad
La experiencia me ha llevado a sostener una actitud de apertura.
Cada historia tiene su propio lenguaje. Cada proceso, su ritmo y sus silencios.
El conocimiento acompaña, pero la escucha marca el camino. Escuchar implica no adelantarse, no encajar, no reducir y aprender. Siempre aprendo.
Sigo formándome porque este trabajo lo requiere. Y porque cada aprendizaje amplía la mirada y recuerda lo insondable de la profundidad de lo humano.
5. El trabajo del psicólogo clínico TRANSFORMANDO EL SUFRIMIENTO
Gran parte de mi práctica está vinculada al duelo. Las pérdidas, a veces el cambio, atraviesan nuestras vidas. Acompañarlas implica respeto por el tiempo y por la experiencia de quien las vive. La vida duele. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento sí lo podemos transformar. He visto cómo el dolor, cuando encuentra un espacio donde sostenerse, se transforma. Y en ese proceso aparece, con frecuencia, una forma de generosidad que amplía la mirada hacia uno mismo y hacia los demás.
Acompaño procesos donde se cosen fragmentos de historia. Donde se descosen creencias que aprietan. Donde se reparan desgarros y se crean nuevas formas de estar en la vida.
Y en medio de todo eso, suena el teléfono.
—Buenas.
Y comienza, una vez más, el encuentro.
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O ser parte de un proceso en el que te cuidas a ti en con mi guía:








