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Discusiones de pareja

Comprender y manejar los conflictos de pareja


En las relaciones de pareja, los conflictos son inevitables y forman parte de la dinámica natural entre dos personas. Sin embargo, existen muchos mitos en torno a las discusiones de pareja que pueden llevar a malentendidos y a una gestión ineficaz de los conflictos. Es fundamental desmitificar estas creencias para abordar los desacuerdos de manera constructiva y fortalecer la relación con estrategias para manejar los conflictos de forma saludable.


En este artículo, exploraremos: 




Discusiones de pareja
Discusiones de pareja


MITOS EN TORNO A LAS DISCUSIONES DE PAREJA


Las discusiones en pareja generan mucho malestar e impiden que la relación crezca y se consolide. Es un error pensar que las parejas felices nunca discuten. Todas las parejas tienen diferencias y las discusiones sanas sirven para acercar posturas, conocerse mejor , respetarse y llegar a acuerdos. El problema aparece cuando las discusiones se convierten en peleas recurrentes sin solución, acumulando malestar emocional y sin resolver los conflictos reales de la pareja.


Exploremos algunos mitos en torno al conflicto en la pareja.


Las parejas felices no discuten:

Realidad: Todas las parejas tienen desacuerdos. Las discusiones pueden ser saludables si se manejan de manera constructiva.


Discutir siempre es malo:

Realidad: Las discusiones pueden ser una oportunidad para la autenticidad, resolver problemas y acercar posturas si se gestionan adecuadamente.


Las discusiones indican una relación fallida:

Realidad: Las discusiones son parte natural de cualquier relación y no necesariamente indican que la relación fracasará.


Es mejor evitar todas las discusiones:

Realidad: Evitar discusiones puede llevar a la acumulación de resentimientos y problemas no resueltos, lo que a largo plazo es más perjudicial generando silencios incómodos o agendas encubiertas donde se prioriza lo individual sobre lo relacional.


La frecuencia de las discusiones determina la calidad de la relación:

Realidad: No es la frecuencia de las discusiones lo que importa, sino cómo se manejan. La calidad de la comunicación, así como la motivación a aprender a tirar puentes en vez de levantar muros es clave. 


Discutir en voz alta es siempre destructivo:

Realidad: No es necesariamente el volumen, sino el contenido y la forma de la discusión lo que puede ser dañino. Expresar emociones intensamente no siempre es negativo si se hace con respeto. Con amabilidad es posible decir lo doloroso sin causar más daño.


Las discusiones deben evitarse frente a los niños:

Realidad: Es importante que los niños vean cómo se manejan los conflictos de manera saludable. Esconder todas las discusiones puede darles una visión irreal de las relaciones.


Siempre hay un ganador y un perdedor en una discusión:

Realidad: Las discusiones no deberían ser competiciones. El objetivo es encontrar soluciones y comprenderse mutuamente, no ganar acosta de que otro pierda.


Las disculpas solucionan todos los problemas:

Realidad: Las disculpas son importantes, pero también lo es el cambio de comportamiento y la resolución de los problemas subyacentes.


Una buena relación no necesita discutir:

Realidad: Incluso las relaciones más fuertes enfrentan conflictos. Lo que distingue a una buena relación es la capacidad de manejar y resolver esos conflictos de manera constructiva.


Conocer y desmentir estos mitos puede ayudaros a abordar vuestros conflictos de manera más saludable y efectiva, promoviendo una comunicación abierta y honesta.



¿POR QUÉ DISCUTIMOS EN PAREJA?


Las discusiones surgen cuando hay un conflicto de intereses. En general, las parejas discuten porque tienen necesidades, expectativas o deseos diferentes. En muchos casos, intentamos manipular al otro para conseguir que haga lo que queremos, creando un conflicto en el que uno tiende a defenderse del otro por miedo a que no se cumpla su deseo.


Este patrón defensivo tiende a afianzarse con la repetición de la siguiente dinámica simétrica:


  • Persona A: Deseo / Miedo / Conducta defensiva / ¡Conflicto!

  • Persona B: Deseo / Miedo / Conducta defensiva



¿Por qué discutimos en pareja?
¿Por qué discutimos en pareja?


PELIGROS QUE CONLLEVAN LAS DISCUSIONES DESTRUCTIVAS


Las discusiones destructivas no solo generan malestar emocional, sino que también pueden tener consecuencias graves para la relación y el bienestar de ambos miembros de la pareja. Algunos de los peligros más significativos incluyen:


  1. Aumento del estrés y la ansiedad: Las discusiones frecuentes y destructivas pueden aumentar significativamente los niveles de estrés y ansiedad, afectando el bienestar psicológico de ambos miembros de la pareja.

  2. Deterioro de la comunicación: La comunicación se vuelve ineficaz, con desgana, malentendidos y falta de claridad, lo que agrava los conflictos y dificulta la resolución de problemas.

  3. Pérdida de la intimidad emocional: Las discusiones destructivas erosionan la confianza y la conexión emocional, alejando a los miembros de la pareja y dificultando la recuperación de la intimidad.

  4. Impacto negativo en la salud física: El estrés crónico y la tensión pueden manifestarse en problemas de salud física, como dolores de cabeza, problemas digestivos y trastornos del sueño.

  5. Desgaste de la relación: A medida que las discusiones destructivas se vuelven más frecuentes, la relación se desgasta, acumulando resentimiento y sentimientos de rechazo.

  6. Mayor probabilidad de separación o divorcio: Las discusiones constantes y no resueltas son un predictor significativo de separación y divorcio, ya que minan la estabilidad y la felicidad de la relación.

  7. Efectos negativos en los hijos: Si la pareja tiene hijos, las discusiones destructivas pueden afectar negativamente su bienestar psicológico y su desarrollo, creando un ambiente de tensión y conflicto en el hogar.

  8. Aislamiento social: Las parejas en conflicto tienden a aislarse de su entorno social, perdiendo el apoyo de amigos y familiares, lo que puede agravar aún más el sentimiento de soledad y desesperanza.



SEÑALES DE LAS DISCUSIONES DESTRUCTIVAS


Las discusiones destructivas se caracterizan por comportamientos que dañan la relación y generan un círculo vicioso. Algunas señales de estas discusiones incluyen:


Crítica: Atacar el carácter de la pareja en lugar de expresar una queja específica.

Desprecio: Tratar a la pareja con falta de respeto, sarcasmo, ridiculizar, poner motes y usar lenguaje corporal negativo.

Defensa: Responder a las críticas con excusas y jugar a ser la víctima.

Evasión: Retirarse de la interacción, cerrarse y dejar de responder a la pareja.



LOS ANTÍDOTOS A ESTAS CUATRO SEÑALES

Para contrarrestar los comportamientos destructivos, es esencial entrenar una mente positiva que promueva el amor por encima de la razón, la comunicación y el entendimiento. Esta actitud se puede manifestar de la siguientes maneras:


  • Expresar quejas en lugar de críticas: Enfocarse en el problema específico sin atacar el carácter de la pareja.

  • Mostrar respeto y empatía: Tratar a la pareja con amabilidad y respeto, incluso durante las discusiones.

  • Aceptar la responsabilidad: Reconocer los errores propios y mostrar disposición para mejorar. Alejarse del “”porque tú” en vez de escuchar.

  • Tomar pausas cuando sea necesario: Si la discusión se vuelve demasiado intensa, tomar un descanso para calmarse y retomar la conversación más tarde.



MIEDOS PERSONALES QUE NOS LLEVAN A UN CÍRCULO VICIOSO Y DESTRUCTIVO

El dilema de acercarse para sentir calor y alejarse para no ser herido es común en las parejas. A menudo, las parejas se debaten entre la cercanía y la distancia, lo que puede generar conflictos. El miedo a la intimidad con el otro y con uno mismo se enmascara en conductas, sentimientos y pensamientos que distancian a los miembros de la pareja. Para avanzar, es necesario ir al origen de estos miedos y comprenderlos.



UN PROBLEMA DE COMUNICACIÓN O DE PODER

En una comunicación ineficaz, no se transmite directa o claramente el mensaje. Por ejemplo, en vez de decir "tengo mucho interés en viajar a Londres", se puede reprimir el deseo o plantearlo de manera confusa: "creo que a nuestra hija le hará ilusión conocer Londres". Esta falta de claridad puede bloquear compartir momentos agradables y oportunidades fértiles para una mayor intimidad, induciendo a conflictos. A veces, el problema tiene más que ver con algo más global. Además de estar formada por dos personas, una pareja está constituida por dos sistemas familiares que se miran mutuamente, con un montón de patrones que se interconectan de maneras insospechadas. La pareja viene a ser, por un lado, un eslabón dentro de un sistema complejo y, por otro lado, tiene entidad propia.


Muchos patrones de relación están formados por creencias, hábitos nutritivos y destructivos que se pasan de generación en generación. Aunque sean invisibles o no conscientes para las personas, estas dinámicas encuentran a veces en las parejas una manera de perpetuarse. Los patrones familiares son como un espejo que refleja a quien en él se mira; también lo que este no es capaz de ver de sí mismo. Generalmente, "eso" que no queremos considerar, en algún momento se manifiesta en forma de conflicto. Las emociones difíciles que sienten los miembros de la pareja son mensajeros de esos patrones que quieren indicarnos el camino y contarnos verdades ocultas sobre nuestra posición dentro de este engranaje. Podemos prestarles atención o ignorarlos.


Es importante recordar que todas las parejas pasan por momentos de dificultad y que los conflictos, aunque dolorosos, pueden ser una oportunidad para crecer y fortalecer la relación. Con el apoyo adecuado y la voluntad de trabajar juntos, es posible superar los obstáculos y construir una relación más fuerte y saludable.


Si sientes que tú y tu pareja estáis atrapados en un ciclo de discusiones destructivas y no sabéis cómo salir de él, no dudes en contar conmigo. Una terapeuta especializada en pareja puede ofrecer las herramientas y el apoyo necesarios para mejorar la comunicación, resolver conflictos y restaurar la conexión emocional. ¡No te rindas! Vuestra relación merece una oportunidad para florecer. Solicita una consulta hoy mismo y da el primer paso hacia una relación más feliz y armoniosa.




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