DEJAR DE VICTIMIZARSE
- mnwodnik
- 23 abr
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 24 abr
Y recuperar el control de tu vida
Hay momentos en los que la vida se estrecha y todo parece girar alrededor de lo que "salió mal". Te escuchas por dentro repitiendo la escena, afinando el error, sosteniendo una narrativa que duele y, sin darte cuenta, te coloca en un lugar cada vez más pequeño. ¿Te has preguntado alguna vez cómo dejar de victimizarse cuando el dolor se torna sufrimiento, una historia ineludible y constante?
A veces no lo percibimos con nitidez. A veces incluso parece justo permanecer ahí, en esa interpretación donde algo —o alguien— ha fallado. Y sin embargo, hay una grieta silenciosa por la que empieza a entrar otra posibilidad. ¿Tal vez algo de luz en las tinieblas de nuestra mente?
En este artículo exploramos:
1. Cómo dejar de victimizarse cuando te quedas atrapado en el error
Hay errores que no solo ocurren: se instalan. Se repiten en la mente con una precisión casi obsesiva, como si al repasarlos pudiéramos deshacerlos. Pero lo que sucede, muchas veces, es otra cosa: el error se convierte en identificación con eso que nos dañó o percibimos como "malo".
En la crónica terapéutica narrada en DETRÁS DEL ARCOÍRIS, consulta, la pequeña Sara hablaba de una decisión que había tomado para protegerse de la agresividad de sus padres y maestra. ¡Un error, que hizo mucho daño a papá y a mamá! El juicio severo era el lugar interno desde el que se miraba: una versión como "niña mala" de sí misma atrapada en ese instante. En el proceso de terapia, aprende a liberarse de la identidad de víctima y del miedo a ser juzgada.
Cuando esto sucede, aparece una forma sutil de victimización: la sensación de que no puedes salir de ahí. Quedas atrapado en el rol de víctima.
2. Cómo dejar de victimizarse sin negar lo que sientes
Aprender cómo dejar de victimizarse no implica dejar de sentir. No hay una renuncia a la emoción, ni una negación de la herida. Hay, más bien, un movimiento interno: dejar de quedarse a vivir dentro del sufrimiento.
Cuando la experiencia se observa con presencia, deja de ser una cárcel. Se convierte en algo que puede moverse. Se abre nuevamente la posibilidad de elegir.
3. Cómo dejar de victimizarse para fortalecer el amor propio
En una conversación en la Universidad de Pennsylvania, en Wharton, el medallista olímpico Stefano Peschiera comparte una idea sencilla y profundamente incómoda: nunca sientas pena de ti mismo.
Porque ahí —explicaba— se pierde la esencia: el amor propio… y la capacidad de corregir.
Cuando te instalas en la victimización, el error deja de ser aprendizaje y se convierte en identidad. Y desde ahí, avanzar se vuelve más difícil. Pincha en la imagen para saber más:
4. Cómo dejar de victimizarse y recuperar el control de tu vida
Hay un momento —a veces muy sutil— en el que algo cambia. Dejas de mirar únicamente lo que falló y aparece una posibilidad de movimiento.
✦ Así lo leí en Detrás del arcoíris. La Sabiduría (p. 346):
Si piensas que nada cambia, no cambiarás. Si crees que no puedes perdonar, no lo harás. Si conviertes la herida en muro, prolongas la guerra. Habitarás el hoy desde la miseria del ayer. Si te crees víctima, lo serás. Pero si eliges con sabiduría y compasión...
Hay algo profundamente transformador en comprender que la victimización no está en lo que ocurre, sino en cómo lo habitamos. Es necesario comprender que las posiciones de víctima, verdugo y salvador limitan nuestra capacidad de responder con habilidad ante el reto que tenemos delante.
Como señalaba Viktor Frankl, siempre existe un espacio entre lo que sucede y la respuesta que damos. Y en ese espacio, silencioso pero decisivo, se redefine la vida.
Quizá aprender cómo dejar de victimizarse sea un primer paso a alinearte con tus necesidades y valores.
¿Desde qué lugar te estás contando hoy lo que te ocurre?
Si sientes que este proceso forma parte de tu momento vital, puedes solicitar tu cita o adentrarte en la lectura de Detrás del arcoíris. La Sabiduría







