CREAR UNA RELACIÓN DE PAREJA SANA
- mnwodnik
- hace 1 día
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MÁS ALLÁ DEL ENAMORAMIENTO INICIAL
Cómo crear una relación de pareja sana es una de las preguntas más frecuentes que se formula hasta que la pareja llega a consulta y, probablemente, una de las más complejas de responder. Solemos pensar que el éxito de una relación depende de haber encontrado a la persona adecuada. Sin embargo, con el paso de los años descubrimos que el bienestar compartido tiene mucho menos que ver con la suerte y mucho más con la forma en que dos personas aprenden a encontrarse, cuidarse y crecer juntas.
La investigación psicológica lleva décadas intentando comprender qué diferencia a las parejas que logran mantener un vínculo satisfactorio de aquellas que terminan alejándose. Aunque cada historia es única, autores como Joan Garriga, John Gottman o Esther Perel coinciden en que las relaciones más sólidas no son las que evitan las dificultades, sino las que desarrollan determinadas cualidades para afrontarlas.
En este artículo exploramos
Hay un momento en el que el enamoramiento inicial comienza a transformarse. La intensidad baja y emerge una pregunta de fondo: ¿cómo construimos algo que pueda durar y nutrirnos con el paso del tiempo? ¿Y si todo es impermanencia, cómo se sostiene la pareja en el tiempo?
En este artículo exploramos:
1.Crear una relación de pareja sana: las cinco condiciones del bienestar
Hay parejas que, incluso en medio de las dificultades inevitables, transmiten una sensación de confianza. No porque todo sea fácil, sino porque el vínculo no resulta amenazante y, por tanto, permite bajar la guardia la mayor parte del tiempo, hasta el momento de vivir sin defensas entregados a amar
Joan Garriga, después de décadas acompañando parejas y familias, resume el bienestar en cinco condiciones. La primera, tal vez, sorprende: una buena relación suele resultar fácil de vivir. No se trata de que esté libre de conflictos, sino que no conduce a estar permanentemente a la defensiva ni justificando cada decisión.
La segunda tiene que ver con la compatibilidad. No se trata de coincidir en todo, sino de contar con suficientes puntos de encuentro que permitan construir complicidad verdadera. En talleres y consulta, he visto parejas muy diferentes que funcionan bien porque sus diferencias se complementan. Otras se desgastan atrapadas en incompatibilidades constantes.
La tercera condición es sentirse compañera de camino. Compartir una vida va más allá de convivir bajo el mismo techo. Supone percibir que ambos avanzan hacia un horizonte, aunque cada uno conserve su propia identidad y sus ritmos.
La cuarta es la confianza. Esa tranquilidad profunda que surge cuando sabemos que el otro desea nuestro bien y que, incluso en una discusión, no usará nuestras heridas para hacernos daño. Esa confianza permite mostrarse vulnerable sin sentir que es peligroso.
La quinta, quizá la más conmovedora, es el deseo espontáneo de que el otro esté bien. Una alegría genuina por su crecimiento y serenidad. Cuando esto está presente, la relación deja de girar exclusivamente alrededor de las propias necesidades y se construye desde un “nosotros”.
2.Crear una relación de pareja sana: las cualidades que sostienen el vínculo
En mi experiencia clínica vengo confirmando que lo que realmente sostiene una relación no son los grandes momentos, sino cómo respondemos en lo cotidiano. Para esto es necesario entrenar la gestión de nuestras emociones y desarrollar virtudes.
En una conversación tensa, ¿escuchamos para comprender o para defender nuestra posición? Cuando el otro logra algo importante, ¿sentimos alegría sincera o aparece alguna sombra de nuestros propios miedos?
Las 16 Actitudes para una Vida Plena ofrecen aquí una orientación valiosa. Nos proponen cualidades internas que transforman la forma en que estamos con el otro. Tal vez la más relevante para la relación de pareja es la humildad. Sin esta virtud, ¿sería posible reconocer la propia falla y dejar de señalar al otro como culpable? Y sin la complicidad en el crecimiento para ir más allá de las propias sombras, ¿es posible que la relación priorice el amor?
Según Viktor Frankl: «Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra libertad.»*
Ese espacio existe también en la pareja. Aparece cuando conseguimos pausar antes de reaccionar, cuando logramos ver más allá de la conducta del otro y nos preguntamos qué puede estar viviendo él o ella.
Así lo leí en la página 344 de Detrás del arcoíris. La Sabiduría
"Renunciaban a «salirse con la suya» para salir de su propia ceguera. No necesitaban más explicaciones. Sabían que perdonarse no era olvidar, sino un proceso alquímico basado en activar las cualidades de una pareja con un amor sano. Así lo plasmaron en un esquema, después de una lluvia de ideas.
Ese esquema muestra cómo la confianza, el respeto, la empatía, la humildad, el compromiso, la gratitud y el perdón se alimentan entre sí. Van creando poco a poco un clima donde resulta más natural madurar juntos, incluso cuando llegan el cansancio o las diferencias.
3.Crear una relación de pareja sana: una práctica de conciencia compartida
Construir una relación de pareja sana es un proceso que ocurre en lo pequeño. Cuando el enamoramiento inicial se transforma, cuando surgen diferencias inevitables o cuando la vida cotidiana trae preocupaciones y heridas.
La atención plena ayuda a crear pequeños espacios de conciencia. Estos espacios no suprimen conflictos, sí permiten observarlos con menos reactividad automática. Nos recuerda que no siempre vemos al otro tal como es, sino a través de nuestra propia historia.
Las relaciones no cambian de golpe. Cambian en la forma de mirar, de escuchar, de reparar después de un desencuentro y de agradecer lo que con frecuencia damos por sentado. Cambian también en la humildad de reconocer que seguimos aprendiendo a amar.
Una relación de pareja puede convertirse en un camino de crecimiento personal profundo. No porque el otro nos complete, sino porque la convivencia revela aspectos de nosotros mismos que difícilmente veríamos estando solos.
Cuando uno o los dos miembros de la pareja se despiertan del enamoramiento, notan que la relación ya no es la misma de los primeros tiempos. Y en ese instante aparece una posibilidad tal vez incluso más interesante: seguir construyendo algo más real, más auténtico y, quizá, más duradero.
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